Voyeur de los cristales capitalinos – Charo Ruiz Gitrama

Voyeur de los cristales capitalinos – Charo Ruiz Gitrama
9 julio, 2007 moon

La ciudad en el imaginario artístico del pintor.

El artista sanluqueño, Joaquín Delgado, inauguró el pasado jueves en Sanlúcar una muestra de sus últimas creaciones pictóricas y fotográficas bajo el nombre de Crepusculario. Más de cincuenta asistentes se congregaron para admirar las nuevas propuestas del paisajismo urbano. Elogios para la obra del autor, adquisiciones de cuadros, asombro entre el público y algún espectador embelesado por la melancolía de la colección.

Es la tercera exposición individual del pintor sanluqueño desde que terminó sus estudios de Bellas Artes. De bodegones, marinas y paisajes de Sanlúcar a retratos de sillas solitarias que están esperando a personas. Esta última colección rompe con el molde de lo anterior y dibuja la implosión de nueva sentimentalidad, un punto de partida. La exposición se mantendrá hasta el 22 de julio en el Centro Cultural de la Victoria.

Sus pinturas dibujan una ciudad realista, verosímil en la mayoría de los casos, como escenario de una irrealidad, no hay rostros para un artista al que nunca le interesó la figura humana. “El anonimato de la ciudad, las grandes ciudades te permiten observar sin que nadie te vea, es lo que me llama la atención, no un personaje concreto”, declara en entrevista Joaquín Delgado, autor de la exposición.

La borrosidad de los caminos, la luz quemada de las calles, la nebulosa en los ojos del parabrisas, la lluvia en los cristales y las luces de un semáforo en rojo… Desde el prisma de este joven artista, cualquier objeto de la realidad tiene esa capacidad para simbolizar todo un tiempo. Una caricia a la cotidianeidad. Fue en un primer viaje a Berlín donde se fue gestando esa otra sentimentalidad, la mirada del viajero solitario observando las horas fronterizas de una ciudad anestesiada. Se sucedieron capitales europeas y estadounidenses, un punto de partida, una idea bajo el brazo y una cámara de fotos como cuaderno de apuntes. “Son pinturas anónimas sin sello de ciudad, da igual que sea Moscú o que sea Roma, sólo me interesaba captar la belleza del momento”.

La exposición es el resultado de un año y medio de trabajo en su estudio de Sevilla. No sólo la pintura es su expresión artística, también la cámara fotográfica sirve para plasmar otras miradas. Joaquín Delgado confiesa que sus nociones de fotografía son más bien limitadas, pero no importa saber de botones y píxeles cuando encuentra ese matiz en sus ojos que es capaz de descifrar todo un mundo.

PREGUNTA: ¿Cuál es la lectura personal de toda esta simbología urbana, es una metáfora de la realidad?
RESPUESTA: Pinto la ciudad porque vivo en la ciudad y porque es lo que veo, no utilizo la metáfora; me atrae mucho el mundo urbano con todos sus contrastes, desde las luces de neón de Broadway hasta la estación de un metro, hay mucha vida en ello, y muchas historias que contar.

P: Hay algo de onírico y de ensueño en tus pinturas. ¿Por qué acudir a las calles nocturnas y lluviosas para plasmar tu crepusculario?
R: El tema de la noche le da un halo misterioso y mágico; la lluvia actúa como velo, como una pantalla que hace que lo que veas no sea tan evidente, sino que tenga un halo de lirismo y de poesía, y que el espectador tenga que aportar algo, aunque sea un estado de ánimo.

P: Tus obras no reflejan la angustia urbana de la que tantos artistas hacen gala, retratas una ciudad en movimiento en la que se respira un imperante sosiego…
R: La ciudad, el tráfico produce a todo el mundo agobio, estrés y yo intento sacar la belleza de esas luces y de ese paisaje en el que estamos inmersos; también en el faro de un coche hay belleza, en el ambiente en el que vivimos. Debajo de cada semáforo han ocurrido muchas historias.

P: ¿Podemos hablar de una nueva sentimentalidad que dejó atrás bodegones, paisajes y motivos vegetales, para tender a la abstracción y alumbrar con misteriosas luces de colores las calles de una ciudad capitalina?
R: De alguna manera hay cosas en esta exposición que recuerdan a pinturas mías en etapas anteriores; faros en el mar, marinas, puntos de luz en el horizonte; se trata de lo mismo, las luces, la referencia, el misterio… pero en un entorno distinto. En aquella época estaba intentando liberarme un poco de la figuración y pensaba que esto era un camino para poder abstraer y utilizar la fotografía como composición de luces, de color y formatos; y de hecho eso es lo que reflejan los cuadros; el expresionismo abstracto americano ha sido una influencia clarísima, después también hay figuración, más realista y todo esto va fluctuando; en la exposición se ve, siendo la misma temática hay distintos tratamientos de la pintura.

P: ¿Por qué esa incursión en el mundo de la fotografía?
R: La imagen siempre me impresiona, siempre voy mirando por la calle, con ese ansia de descubrir a través de la mirada; y la fotografía es comodísima, ayuda a encuadrar, a componer; yo trabajo con fotografía, después lo puedo traducir a pintura, pero yo veo por el visor de una cámara constantemente, y si no la tengo estoy con las dedos encuadrando. Te va educando, nunca me había planteado ser fotógrafo, pero es una herramienta que hay que utilizar; y claro después salen cosas interesantes que por sí solas tienen un valor artístico.

P: ¿En qué etapa de tu trayectoria artística te encuentras actualmente?
R: Cuando terminas un trabajo, en este caso el tema de las luces y el crepúsculo, entras de repente como en un gran vacío. Ahora estoy en un momento de búsqueda; es que siempre tenemos que estar buscando, pensando en lo próximo; ya intuyo cosas, y tengo los ojos abiertos, a ver qué nos ofrece la vida, la naturaleza: yo me admiro porque hay muchos artistas, compañeros, que buscan la creación artística desde sus propios mundos, desde su interior. Yo siempre miro hacia fuera…

P: Háblame de la capacidad sentimental de las personas, de tu concepción del arte
R: El arte de crear y pintar no es una sensación placentera, es una lucha; para mí ponerme delante de un lienzo es un reto, un campo de batalla. Lo importante es estar en el arte, ver exposiciones, pintar, relacionarte con artistas, disfrutar del arte. No es tan importante mi propia creación sino disfrutar de la de los demás. Toda pasión te lleva al éxtasis y te esclaviza. La pintura es una pasión, con sus placeres y sus puñales, aunque son más los placeres.

El artista ríe mientras dialoga sobre la plenitud del arte, esa tabla de salvación. Esperemos que no pase mucho tiempo hasta ver el amanecer de un nuevo crepusculario.

Charo Ruiz Gitrama